Desde Los Himalayas 318
Un día, en alguno de tantos eventos de esta industria, alguien se me acercó y me dijo: “Hola, oye, nos gustaría hacerte una entrevista para una revista”.
Yo todavía no sabía que ese encuentro me llevaría a conocer a uno de los equipos más creativos y profesionales con los que he tenido la fortuna de trabajar y que, al poco tiempo, se convertirían también en cómplices de muchas locuras.
Jesús y el equipo de ABZ me vieron crecer a mí y a Xcaret prácticamente desde la primera piedra. Cuando me invitaron a participar en una de las primeras ediciones de Xcaret México, le confesé a Jesús lo nerviosa y emocionada que estaba. Desde que comencé en esta industria era fan de la revista: seguía sus artículos y veía aparecer en sus páginas a las grandes personalidades del turismo en México como si fueran artistas. Jamás imaginé que algún día yo también estaría ahí.
Creo que nunca tuve la oportunidad de decírselo en persona, pero muchas veces sentí que Jesús creía más en mí de lo que yo misma lo hacía. Siempre echándome porras. Siempre con la cámara lista, cual paparazzi, buscando mi mejor ángulo y el mejor escenario. Poniéndome en los encabezados cada vez que podía, como papá orgulloso.
Una vez me invitó a participar en un especial del Día del Niño y logró que desempolvara fotos de mi infancia… incluido un inolvidable disfraz de española con castañuelas.
Después vinieron muchos proyectos, aperturas y aventuras juntos. Atravesamos incluso una pandemia, y ABZ estuvo ahí, respaldándonos siempre como parte de nuestra familia.
Uno de los recuerdos que guardo con más cariño fue una semana en la que ABZ nos apoyó con el levantamiento de contenido para los tours 360 de las habitaciones y la propiedad. Jesús, con ese profesionalismo impecable que lo caracterizaba, nos tenía listos desde las cinco de la mañana porque “a esa hora estaba mejor la luz”. Y ahí estábamos todos, haciendo lo necesario para lograr la toma perfecta: Poncho escondido detrás de la puerta del baño y yo detrás del sofá cama para no aparecer en el recorrido.
¡Cuánto aprendí y cuánto me divertí esos días!
Ojalá hubiera tenido más tiempo para aprender de tu talento, mi querido Jesús. Y ojalá hubiera alcanzado a decirte algo que hoy entiendo mucho mejor: gracias por creer en mí, incluso en momentos en los que yo todavía no terminaba de hacerlo. Gracias por echarme porras, por querer verme crecer y, sobre todo, por querer verme brillar.
Gracias por hacerme sentir que yo también podía pertenecer a ese “salón de la fama” que durante tantos años admiré desde lejos.
Y mira tú… tantos años después, aquí estoy otra vez en tus páginas.
No le digas a Faby, pero habiendo tantas celebridades y tantas personas que tuvieron la fortuna de conocerte, jamás pensé que me invitarían a mí a escribir en esta sección.
Aunque, pensándolo bien, no me sorprende tanto. Me gusta imaginar que, desde algún lugar de los Himalayas, sigues haciendo exactamente lo mismo de siempre: acomodándonos en el mejor escenario, buscando nuestra mejor luz y recordándonos que también merecemos estar ahí.
Y que esta vez, de alguna manera, fuiste tú otra vez diciéndome: “Kari, ponte ahí para la foto”.
Karina Guzmán
Directora de Ventas Leisure
SLS Playa Mujeres







