Desde Los Himalayas 311
Esta mañana me invitaron a compartir alguna vivencia con Gzuz, y siendo sincera, vinieron a mi memoria grandes recuerdos de aquellos viajes a Canadá, Chicago, Cancún, Vallarta, Orlando… muchos caminos compartidos. Pero, de forma clara y casi inevitable, llegaron dos recuerdos que, tal vez no son los que esperaban, pero así viven en mi memoria.
El primero ocurrió en la Rock Star Suite del Hard Rock Vallarta. Estábamos en un grupo de personas, riendo, platicando, con el ambiente lleno de música y voces. En ese momento Jesús estaba tomando fotos, y al mismo tiempo, se mantenía atento a Sofi Romero, su bebe de entonces 2 años y cacho (si no mal recuerdo) que acompañaba a su papá. Ahí vi a un Jesús esbozando esa sonrisa apenas dibujada que lo caracterizaba, orgulloso de su pequeña que, sin llorar, se mantenía atenta, sonriendo, sentadita entre plumas, guitarras y el bullicio de todos.
El segundo recuerdo fue en un evento de Iberostar, realizado en el Metropolitano de León durante el Festival del Globo. Teníamos que caminar muchísimo de un lado a otro. Yo hablaba de mi cansancio y él me animaba mientras me platicaba de su rutina de caminar y correr, de cómo había empezado poco a poco, a su manera: tranquila, pausada.
A su lado, su “asistente” escuchaba atenta. Ese día conocí a Jimena, otra de sus hijas; le pregunté si ya estaba cansada y me respondió que no, mientras dirigía la mirada a su papá. Jesús sonrió de nuevo, suave, y apenas tocó la cabeza de su pequeña con la mano, un gesto que transmitía una complicidad que solo existe entre papá e hija.
Así recuerdo a Jesús: presente, amoroso, discreto.
Te envío un gran saludo de aquí hasta los Himalayas Gzuz.
Yolanda Luna
Directora General
Discovery Travel







