Carta del Director 318
Si me preguntaran qué es lo que más me gusta de México, no sabría elegir una sola cosa.
¿Cómo escoger entre nuestros sabores, nuestros colores, nuestra música, nuestras tradiciones, nuestros paisajes o esa forma tan particular que tenemos los mexicanos de hacer sentir a alguien bienvenido? ¿Cómo resumir en unas cuantas palabras un país que cambia por completo cada vez que recorremos unos cuantos kilómetros?
Septiembre siempre me despierta ese orgullo. Amo ser mexicana, amo nuestras raíces y amo pertenecer a un país que tiene tantísimo que mostrarle al mundo.
Pero antes de seguir hablando de todo eso que me encanta de México, necesito volver unos días atrás, porque agosto nos dejó uno de los momentos más importantes del año para nosotros en ABZ.
Nuestra 4ª Carrera Jesús Romero llegó con muchísimas emociones, aprendizajes y enormes satisfacciones.
Este año quisimos crecer, incorporar cosas nuevas y llevar la experiencia un paso más allá. Una de las novedades que más ilusión nos hacía era nuestro primer Expo Run Fest y qué bonito fue ver la increíble respuesta que tuvo. Los stands, nuestros patrocinadores, la música, los corredores llegando por sus kits, la emoción y el ambiente que se generó toda la tarde hicieron que algo que durante meses existió solamente en nuestra cabeza finalmente cobrara vida.
Y al día siguiente llegó la carrera. Meses enteros de trabajo concentrados en unas cuantas horas, muchísimos detalles sucediendo al mismo tiempo y esa mezcla extraña de cansancio, nervios y felicidad que acompaña a los proyectos que significan tanto para nosotros.
Pero hay algo que este año me emociona especialmente compartir.
En nuestra primera edición logramos recaudar $28 mil pesos. Un año después fueron $107 mil. En la tercera llegamos a $218 mil y este 2026 alcanzamos $363 mil pesos. Cuatro carreras. $716 mil pesos recaudados.
Ver esos números juntos me impresiona. Porque permiten dimensionar algo que en medio de las prisas, la organización y todo lo que implica sacar adelante cada edición a veces no alcanzamos a ver: cuánto hemos crecido y cuánto podemos conseguir cuando muchas personas decidimos sumarnos a una misma causa. Y precisamente por eso necesito detenerme en quienes están detrás de todo esto: mi equipo.
No sé si alguna vez podré agradecerles realmente todo lo que hacen. Porque detrás de cada cosa que ustedes ven hay muchísimo que no se ve. Hay días larguísimos, cansancio, presión, carreras de un lado a otro, llamadas, pendientes, cambios de último minuto, cosas que salen como imaginábamos y otras que se salen de control y nos obligan a reaccionar y resolver. Hay manos cargando cajas, personas contestando mensajes a todas horas, revisando listas una y otra vez y un equipo entero poniendo muchísimo más que simplemente horas de trabajo.
Hay corazón. Y eso, para mí, vale muchísimo.
Gracias por hacer suyo cada proyecto, por acompañarme en mis ideas (incluso cuando significan más trabajo para todos), por esforzarse, por resolver, por no soltar y por dar tanto de ustedes para que las cosas sucedan. Sé el cansancio que hubo detrás de esta edición. Sé cuánto trabajaron y cuánto dejaron de lado durante esos últimos días para que pudiéramos llegar hasta aquí. Muchas veces quienes están detrás no aparecen en las fotografías ni reciben los aplausos, pero yo los veo. Sé perfectamente lo que hizo cada uno y quiero que sepan que una parte enorme de lo que hoy celebramos les pertenece.
Gracias, de verdad, por tanto.
Y gracias también a nuestros patrocinadores, corredores, voluntarios, proveedores y a cada persona que confió, participó y decidió sumarse a esta cuarta edición. Esos $363 mil pesos no son únicamente una cifra: son el resultado de muchísimas personas aportando desde lugares distintos para conseguir algo juntos. Cerramos agosto cansados, sí, pero también felices, agradecidos y con muchísimos aprendizajes para seguir creciendo.
Y vuelvo entonces a donde comenzaron estas líneas: México.
Porque además de amar nuestras raíces, nuestra cultura, nuestra gastronomía, nuestros colores y nuestras tradiciones, dedicarme al turismo me ha permitido conocer a nuestro país desde un lugar que considero un verdadero privilegio. He podido recorrerlo, descubrir lugares que no imaginaba, conocer sus historias y encontrarme una y otra vez con algo que me fascina de México: nunca se termina.
Siempre existe otro rincón por conocer, otro platillo por probar, una historia por escuchar, una tradición por descubrir, un artesano cuyo trabajo nos sorprende o un paisaje que nos recuerda la enorme fortuna de tener un país tan diverso. Podemos recorrer unos cuantos kilómetros y encontrarnos con otros sabores, otros acentos, otras costumbres y escenarios completamente distintos. Y detrás de cada destino están también quienes lo muestran, lo promueven, reciben a sus visitantes y trabajan todos los días para que otras personas puedan enamorarse de él.
Quizá por eso septiembre me gusta tanto. Porque nos da un pretexto para detenernos un poquito y celebrar todo aquello que durante el resto del año tenemos frente a nosotros y que a veces olvidamos mirar con detenimiento.
Yo, por mi parte, nunca me cansaré de presumirlo.
Sus destinos, su gente, su cultura, sus sabores, sus paisajes y todo eso que hace que, aun siendo tan diferentes de un lugar a otro, compartamos el enorme orgullo de decir: somos mexicanos.
Después de un agosto que nos dejó tanto, recibimos septiembre celebrando lo conseguido, agradeciendo a quienes lo hicieron posible y celebrando también este país que tanto queremos.
¡Que viva México!
Fabiola Campos
Directora General
ABZ Turístico





