DESDE HOLS HIMALAYAS 313
Para mí, recordar a Jesús es traer a la mente viajes con charlas interminables en carretera, esos donde como parte del gremio de hoteles de Manzanillo hacíamos caravanas por el Bajío, y a solicitud expresa de Vero Ortiz, en aquel entonces directora del Fideicomiso de Manzanillo, solo él podía ser quien nos acompañara.
Siempre concentrado al volante, con su voz pausada y su charla llena de contenido que hacía que las horas se fueran más rápido; ir de copiloto con él, era una genial manera de ir de un punto a otro. De ahí surgieron anécdotas como raspar el toldo de una camioneta que tenía muy poco de tenerla en actividad en un hotel muy sui géneris en Morelia, donde al ingresar al estacionamiento llevaba el proceso de nadie bajar y al contrario, cargarle peso para que no se levantara (cosa que no logramos) y al final fue… “ni modo, a llevarla al detallado”.
Siempre puntual en los desayunos con su cámara en mano y las charlas en la mesa con Vero Ortiz, Gabo Ortiz en aquel entonces en Grand Bay, Juancho de Turismo de Colima, Bere de Vista, Alejandrina también del Fideicomiso, Carmen de Maeva, Mildred de Las Hadas, todos realmente un equipo de amigos, y a la par, el “amigo, amigo, amigo” que aún en las últimas ocasiones que coincidimos le escuché decirme.
Y esa vez que llegó a la oficina sin saber que sería nuestra despedida implícita y no pensada cuando me dijo… “la gente no está preparada para escuchar la verdad de manera tan directa, sé más suavecito amigo…, amigo, amigo”, riéndonos a la par junto con Poncho, faltarían páginas para dedicarle más palabras, pero sobre todo, me faltó tiempo para conocer aún más a esa persona tan visionaria y mejor persona como lo fue mi amigo Gzuz.
Marco Morales
Director General
Operadora Ticket







