Desde Los Himalayas 310
Conocer a Jesús fue una experiencia profundamente enriquecedora. Cada conversación con él estaba llena de aprendizajes y reflexiones que inspiraban a ver la vida desde otra perspectiva. Le apasionaban los viajes, como el Camino de Santiago, donde descubrió el valor de la soledad y la importancia de aprender a estar consigo mismo. Podíamos pasar horas escuchando sus relatos, llenos de enseñanzas y momentos de paz, en los que aprendía a conocerse y a admirar las maravillas que la vida ofrece: paisajes únicos, culturas diversas, tradiciones y sorpresas que cada lugar guarda.
Recuerdo con especial cariño su travesía en bicicleta desde Guadalajara hasta Puerto Vallarta, una aventura que realizó junto a Poncho, enfrentando retos y acumulando anécdotas inolvidables. Su sensibilidad también se reflejaba en la fotografía: tenía la capacidad de capturar instantes significativos que para otros pasaban desapercibidos. Cada imagen era un fragmento de su esencia, logrando transmitir emociones y belleza con paciencia y dedicación.
El deporte fue otra de sus grandes pasiones. Participó en carreras que iban desde los 5 kilómetros hasta maratones completos, demostrando una perseverancia admirable. Incluso llegó a correr fuera del país, motivando a muchos a seguir sus pasos. Su disciplina y constancia eran ejemplo para quienes lo conocimos.
Hoy lo recordamos con cariño y gratitud en la Carrera Turística Jesús Romero, un evento con causa que se celebra cada año para ayudar a personas con cáncer. Este homenaje mantiene vivo su legado y nos recuerda la importancia de la solidaridad, la pasión por la vida y el deseo de superarse.
Jesús dejó una huella imborrable en todos los que compartimos momentos con él, y su memoria sigue inspirándonos a vivir con entusiasmo, sensibilidad y amor por cada experiencia.
Korina Garay
Ejecutiva de Ventas Guadalajara
Las Palmas by the Sea







