Desde Los Himalayas 314
Hola estimado Jesús, la coincidencia de la vida une caminos y yo tuve la fortuna de coincidir en pocas ocasiones contigo, siempre en reuniones de eventos familiares diversos, donde la atención se enfocaba en ese momento, en lo que acontecía.
Pero en la noche de septiembre 17 del 2016, te observé llegar a otro encuentro más pero de diferente índole, el velorio de mi suegro; estaba yo afuera precisamente cuando te estacionabas, me observaste, nos saludamos y me indicaste que venías de las cabañas en Mazamitla, te acompañé a la parte interna del recinto y me alejé…
Creí que sería el único momento de nuestro encuentro esa noche como solía ser. Ya pasada la media noche me senté a tomar un café en el recibidor principal del recinto, prácticamente estaba solo, tú también te serviste una bebida caliente, te acercaste y me preguntaste que exactamente en qué trabajaba, e iniciamos nuestra conversación. Nos centramos en mis actividades, y regularmente, en mi naturaleza de conversaciones resalto la superficialidad de desempeño de nuestro país, incluida su corrupción, y creo que en ese momento se encendió la conversación en una conexión que nunca habíamos interactuado, nos quitamos los títulos, posición de empresarios y surgió el ser, después de mi conversación iniciaste con algunos ejemplos de desempeño más allá de medallas o viajes, nos enfocamos en la esencia del por qué realmente hacemos algo, que nos impulsa desde el interior.
Dialogaste la importancia de la disciplina para la preparación de los maratones y cómo eso te ayudó, la caminata de Santiago y cómo en esa travesía fueron tus encuentros con tu interior y cambios significativos que surgieron en tu persona. Algo intenso y difícil de dialogar, pero creo que la apertura, sinceridad y respeto en nuestras conversaciones dieron la oportunidad de identificar un mismo fin en nuestra esencia humana, conocernos y potencializar nuestro ser con una finalidad, el trascender, y en esa noche escuché tu gran interés de estar en uno de los Monasterios del Tíbet, pero a su vez paramos de arreglar el mundo, regresamos los pies a la tierra y recordamos que estamos en esta posición actual terrenal pasajera para cumplir cambios en nosotros y los que dependen de nosotros siendo empresarios no de etiqueta, sino de fondo, en el contexto del día a día y en lo que tenemos la capacidad y recursos de lograr la mejora integral y sin darnos nunca por vencidos, ese momento quedó grabado en mi vida, gracias por esa gran conversación desde este lado.
Jesús Efrén Guzmán de Avila.
“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.
Gabriel García Márquez







