Carta Editorial 162

 

Vuelve a ser marzo; cada año, este mes me llena de emociones porque un hace ocho años editamos la primera edición de ABZ Turístico, que nació oficialmente el 1º de marzo de 2009.

Creí que sería algo fácil, que desde el inicio tendríamos una buena publicación, llena de clientes; y aunque fue hecha con mucho cariño, como cuando metes un pavo al horno, sigues la receta y esperas un platillo espectacular, al tener en mis manos esa primera revista me dio la impresión de que el resultado fue un tanto seco y deslucido.

Me voy todavía más atrás en el tiempo; cuando tomé la decisión de lanzar ABZ Turístico, de manera optimista convoqué a cincuenta de mis clientes de distribución, marcas muy importantes, para presentarles “una nueva forma de comunicación para la comunidad turística” para hoteles, mayoristas y agentes de viajes.

Con mucha seguridad (ahora pienso que era más que nada, ingenuidad), llevé órdenes de inserción al evento, estaba seguro de que seríamos todo un éxito ya que el monopolio que existía en esos tiempos en las revistas especializadas había acostumbrado a los lectores a ver publicidad en blanco y negro (o a color sólo si el anunciante invertía fuertes cantidades de dinero); además, estaban acostumbrados a ver a las personalidades muy lejanas e incluso inalcanzables, y nosotros queríamos terminar con todo eso.

Pues bien, de las 50 marcas que convocamos, llegaron 35 personas; y de esas 35, ninguna nos compró en esa ocasión; fue mi primer golpe de realidad y allí confirmé que para hacer las cosas no sólo se necesita entusiasmo y voluntad.

Nunca he sido bueno para hablar en público, así que le pedí a mi buen amigo Abel Guerrero que condujera el evento, lo que amablemente hizo compartiendo toda la información que le proporcioné, enseñando tan sólo renders de esas revistas que yo tenía en la cabeza, aunque todavía no en papel. No me pude salvar, y tuve que hablar yo también, lo que hoy recuerdo con una mezcla de risa y pena.

Recuerdo que hablé sobre nuestra intención de ser un manual que incluyera información útil para el agente, “de la A a la Z”, siendo al mismo tiempo un medio de comunicación social y una herramienta de uso práctico; hablaba con las manos al aire, imaginando las cosas y haciendo que los demás también lo hicieran, platicando también sobre ANDA! Vete de Viaje y soñando despierto… y de repente, lo que más temía se hizo realidad.

El speech que tan claro tenía en la mente, se borró, ¡y me quedé en blanco!

En mi nerviosismo se me nubló la vista y sólo veía algunos rostros, como el de Jesús Morales, Ricardo Alcalá, Jorge Ramírez, José Luis Aceves, por mencionar a algunos, mirándome… y por un segundo quise desaparecer. Justo en ese instante, la voz de Cecy Hernández se escuchó: “Vamos Yisus, ¡tú puedes!”, aplaudió, y los demás la siguieron. Eso fue justo lo que necesitaba, no sólo para terminar el discurso, sino también para empezar esa nueva aventura y esa nueva parte de mi vida.

Es tiempo de agradecer; a Dios primero, y por supuesto a los lectores, los anunciantes y las personas que han pasado por aquí (independientemente de cómo lo han hecho y lo que nos han dejado); quiero agradecer a la familia que nos apoya y que incluso en ocasiones, por nuestro bien, nos impulsa a dar un paso de lado, respirar para ver las cosas de manera diferente y recargar las pilas.

Pero en esta ocasión en especial, quiero agradecer a esas 35 personas que representaron a sus marcas, quienes estuvieron presentes ese día y que, aunque en ese instante no se hicieron clientes, hoy gracias a Dios nos han brindado su confianza y aparecen en nuestras páginas. Ustedes saben quiénes son, me da mucha alegría haber contado con su presencia y su apoyo en esa fecha, y más aun que a través de los años los he conservado, no sólo como clientes, sino como amigos.

A la distancia puedo voltear y ver que ese sueño inicial lo hemos cumplido; la revista se hizo quincenal, se han sumado muchas marcas y creo que hemos representado un buen papel. En lo personal he conocido a personas muy valiosas y aprendido de ellas, puedo ver cómo ese primer pavo medio seco y sin sabor se convirtió en un menú quincenal de alta calidad. Claro, siempre hay nuevos objetivos que cumplir, pero esa primera meta que nos trazamos hace ocho años está cruzada y superada. Hoy ya sabemos cocinar y contamos con varias recetas que nos dan muy buenos resultados y que los clientes buscan por nuestro sabor diferente.

En esos ocho años ha habido muchas primeras veces: el primer cliente, el primer pago, el primer resbalón, la primera felicitación, la primera invitación a un FAM… son pasos que demuestran una suma de esfuerzos, momentos de aprendizaje y experiencias mayormente positivas que nos acompañan hoy.

Tal vez el ocho no es un número simbólico, sí es muy especial. Cuando comienzas, ni todas las ganas ni todo el conocimiento del mundo garantizan tu permanencia; pero el ocho te enseña que estás más cerca de cumplir los diez, así que mis ojos están puestos hacia adelante, hacia esos dos años que nos faltan para cumplir una década sirviendo a la industria turística, de lo cual les agradezco a ustedes, nuestros lectores que cada quincena nos acompañan.

Atentamente:

Jesús Romero Palacios

Director General

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